Otra vez, amigos, regreso a Uds. con más cuentos. Un fin de semana - sólo un día completo - ¡y tantos cuentos que contar! ¿Quién lo imaginaba?
Le quité la computadora a mi hermano. :)
Sí, sí, sí, amigos, le quité la computadora a mi hermano, con la ayuda de su esposa que también pensaba que este asunto de quedarse por dentro en su cuarto del hotel jugando a juegos flashes mientras todos nosotros caminamos por las montañas era de verdad una lástima. Entonces, el sábado por la mañana mientras él estaba en la ducha, ella me llamó en el cuarto de al lado y me invitó a ayudarla con algo. Eran las 8 de la mañana y entonces yo no tuve idea de lo que ella quiso. Entré, y ella, con una sonrisa pequeña y muy pero muy sneaky, me describió lo que ella planeaba.
Entonces, mientras él estaba en la ducha (yo nunca me imaginé que los hombres a veces necesitan mucho tiempo en la ducha) ella y yo escondimos el laptop en un armario de mi cuarto. ¡Ha! ¡Qué bien, qué sorpresa! El instantáneamente se enteró de que su computadora no estaba en la cama donde él la dejó. Sí, ¡el duerme con la computadora al lado en la cama! Que extraño su comportamiento, ¿no? Bueno, se dio cuenta de que no apareció en el mismo lugar y entonces le preguntó a su esposa qué pasó con la computadora. Ella, sonriendo, respondió que no sabía nada sobre su querida computadora - así, en voz bien dulce pero a la vez bien sarcástica. Y ¿saben qué? El de verdad empezó a llorar cuando se dio cuenta de lo que había pasado. No pude creer lo que vi. Un hombre, tan adicto a su computadora, que lloró así por ella. Entonces, me sentí tan mal que le conté dónde estaba la computadora y la devolví.
Y ahora él no quiere hablar conmigo.
Ay ay ay.
Besos,
Lupita
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